Mercado Municipal de Pátzcuaro: Gas, negligencia y un proyecto de Estado fracasado

 Mercado Municipal de Pátzcuaro: Gas, negligencia y un proyecto de Estado fracasado

Por Marco Aguilar

A una semana del último incidente por fuga de gas en el Mercado Municipal de Pátzcuaro, ya no es posible ocultar lo esencial: no se trata de una falla técnica aislada, sino del resultado de una cadena de decisiones erróneas, omisiones, improvisaciones y justificaciones falaces por parte de la autoridad.

Lo que se ha vivido en el mercado no son “sustos” menores. Son episodios de pánico, crisis nerviosas, riesgo a la integridad física y evacuaciones caóticas, mientras la autoridad insiste en reducir el problema a trámites, oficios o circulares que trasladan la carga a los comerciantes.

La responsabillidad que tiene npmbre y encargo

Conviene recordarlo con claridad: la obra fue personalizada, presumida y explotada políticamente por la titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Movilidad (SEDUM), Gladyz Butanda, quien actuó de manera irresponsable y falaz, imponiendo decisiones y manejando a su antojo a la autoridad municipal encabezada por Julio Arreola.

El proyecto se presentó como símbolo de modernidad y ordenamiento, pero fue recibido pese a múltiples observaciones técnicas y advertencias previas. Hoy, quienes lo promovieron intentan colocarse como víctimas de “vicios ocultos”. No lo son: fueron vicios evidentes, señalados oportunamente y desoídos con soberbia.

No es solo el gas: El problema es integral

Las fallas en la instalación de gas son el punto crítico del momento, pero no el único. Las deficiencias abarcan:

– Instalaciones eléctricas,

– Hidráulicas y sanitarias,

– Ventilación y salidas de emergencia,

– Estructura y acabados,

– Planeación general del mercado.

Todo ello configura un escenario de riesgo permanente para comerciantes y usuarios. Desde el inicio, para quien supiera mirar, era claro que se trataba de un proyecto mal planeado y peor ejecutado. Hoy se “parcha” sobre la marcha lo que debió haberse hecho bien desde el principio.

El párrafo fuerte: La minimización del Estado

Lo verdaderamente grave no es sólo la fuga de gas: Es la fuga de responsabilidad.

El Estado ha decidido hacer pequeño lo que es grande, convertir la crisis en trámite, el riesgo en anécdota, y la negligencia en discurso administrativo. Divide a los comerciantes, los confunde, señala culpables parciales y se presenta como espectador de un problema que él mismo creó. En lugar de aceptar que hay riesgos a la vida y daños económicos reales, prefiere administrar la narrativa antes que la seguridad. Y mientras el Estado se vuelve mínimo frente a sus obligaciones, el miedo y el costo los pagan quienes trabajan todos los días dentro del mercado.

Trasladar la carga a los comerciantes

Hoy, mientras se “corrige” la pésima instalación de gas, se pide a los comerciantes que asuman por su cuenta las adecuaciones internas de sus locales, sin apoyo técnico ni económico, sin reglamento claro, sin contratos de comodato que les brinden certeza jurídica y sin un plan público integral de reparación.

Suspender el suministro puede ser técnicamente correcto; hacerlo sin asumir responsabilidades es políticamente inaceptable.

Responsabilidad patrimonial del Estado: El fondo del asunto

En México, la ley es clara: cuando la actuación del gobierno —por acción u omisión— causa daños a los particulares, existe responsabilidad patrimonial del Estado. Si una obra pública defectuosa:

– Fue mal planeada,

– Fue mal ejecutada,

– Fue recibida negligentemente,

– Ha causado riesgos y pérdidas económicas,

entonces el Estado debe responder, reparar e indemnizar, no esconderse ni culpar a terceros.

Aquí hay elementos suficientes para exigir esa responsabilidad:

La obra es pública, las fallas son estructurales, las advertencias existieron y los daños son reales.

Lo que mal empieza

Menos de un año después de su entrega, el mercado municipal de Pátzcuaro confirma una verdad amarga: lo que mal empieza mal acaba, y quien lo paga es la comunidad. El proyecto, presentado como logro, se ha revelado como fracaso de Estado.

Pero lo decisivo no es la derrota técnica: Es la ética.

No basta arreglar tuberías: Hay que asumir responsabilidades.

UNESCO, UNESCO Mexico, International Council on Monuments and Sites (ICOMOS), Icomos Mx, Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

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